lunes, 29 de junio de 2015

Un Pueblo que lucha con mucho fervor

Autores: Cruzalegui Jaramillo, Saublo - Herrera Zegarra, Jhon 
Lambayeque – Chóchope / Crónica
Con un clima nublado, pero con un calor desesperante, partimos de la Provincia de Chiclayo hacia el pueblo de Chóchope. Uno de los distritos más pequeños ya que cuenta con solo siete caseríos, pero que guarda, historia y tradición. Decidimos partir 12:30 p.m. desde la ciudad de Chiclayo y desde el único lugar más concurrido para poder viajar a los distritos más alejados de Lambayeque, conocido así como “El Paradero de los Pueblos”, es momento de abordar una minivan directo al lugar de destino, el viaje tan solo nos tomará una hora y veinte minutos, pero con la sensación del calor del medio día, solo esperas llegar lo más rápido posible. No toda la culpa la tiene el calor, sino también los compañeros de junto, la cual, a pocos minutos de partir, empezaron a votar sus ronquidos, llamando la atención de los demás pasajeros que voltean a ver de donde provenían dichos ruidos.

Ocupando los últimos asientos de la minivan, sin tener idea del lugar al que nos dirigíamos, íbamos preguntando a algunos pasajeros por donde quedaba Chóchope, nombre que se nos hizo extraño pero aun así decidimos emprender un viaje hacia dicho lugar; una jovencita muy amablemente nos dijo como podíamos llegar e incluso se ofreció avisarnos donde teníamos que bajar para poder llegar a nuestro destino.

A lo largo de nuestro camino, fuimos observando con mucho cuidado cada distrito que dejábamos atrás, donde aún existen casas hechas de abobe, campos de sembrío por cada parte que uno mire, agricultores y una gran variedad de lugares que se distinguen de otros. Aunque ver todo el recorrido fue algo nunca experimentado, llegar al punto de desembarque fue algo inesperado, nos dimos la gran sorpresa de la belleza natural que guarda este lugar.

Una estatua de San Isidro Labrador en la cima del cerro nos da la bienvenida, este es al santo que recurren los agricultores de la zona cuando una cosecha les va mal o también para agradecerle. Se celebra una misa cada que se empieza y termina una cosecha, es aquí donde llegan algunos agricultores, uno que otro más devoto, pero que recurre a él, para rendirle respeto y pedirle que esta temporada les vaya mejor que la anterior.

Chóchope al estar a un desvío, primero se debe entrar por un poblado llamado Sonolipe, aunque era la primera vez que íbamos una mirada fija y con cierta extrañes se posaba ante nosotros, sentado bajo la sombra de un árbol, un poblador del lugar no apartaba la mirada a cada movimiento de nosotros. Sin tener idea decidimos acercarnos y preguntar, si el lugar en donde nos encontrábamos era Chóchope, una risa en su rostro se dibujó al escuchar lo que decíamos como unos ignorantes de donde estábamos, este solo atino a responder que teníamos que tomar una moto y que ella nos llevaría en un trayecto de 15 minutos.

Encontrar una mototaxi que nos llevara hacia la zona, nos tomó unos 10 minutos, pero encontrar una, y más aun con un joven que no pasaba de los 16 años fue algo que nos sorprendió, ¿Cómo un menor estaba conduciendo una movilidad?, fue la interrogante que nos hicimos, pero fue algo que no nos atrevimos a preguntar, por el simple hecho que no solo era el único menor que conducía dicho transporte. Solo deducimos que era algo natural, que jóvenes busquen un ingreso de la mejor manera, ya que estos no cuentan con los estudios necesarios que muchas empresas requieren y que al verse sin trabajo recurren a lo más rentable de la zona.

Conforme íbamos avanzando a orillas del río, su imponente brillo y color cristalino se desvanecía, nos dimos cuenta que la mayoría de su población se asea, lava sus utensilios y da de beber a sus animales de esta agua, que muchas veces es utilizada por los mismos pobladores para su consumo. Minutos más adelante el pitido de un silbato y los motores de unas máquinas, nos impedían el paso hacia nuestro destino, esperar ocasiono que el polvo se elevara y cubriera por completo la mototaxi, esto debido a un pequeño derrumbe de la maquinaria pesada, al retirar los escombros para la construcción de una pista de acceso, un silbato con un sonido no melodioso, nos daba la orden de seguir adelante. 

Última parada y aun así seguíamos asombrados por el majestuoso lugar; llegados ya, el mototaxista nos dejó en el parque principal de Chóchope, allí alrededor del parque, se impone una iglesia de dos torres color naranja y sin que hubiera sol se reflejaba muy bien entre las otras casas del lugar, una municipalidad no tan acogedora, un almacén que en vez de cumplir su función servía como botadero, un centro médico con un sistema y personal muy deplorable para abastecer a 7 caseríos con lo que cuenta el distrito de Chóchope.
Aunque con tan poco personal, no cuentan con un doctor, una enfermera titulada que hace de médico y 4 técnicos en prácticas hacen todo lo posible para lograr que todos los pacientes sean atendidos. Chóchope no solo cuenta con una deficiencia en la salud, sino también en algo importante como es el agua potable, a esto se suman no contar con una red de comunicación tanto para emergencias, como para estar en contaste comunicación con el exterior.

Sudorosos por el clima, a pesar que el sol no brillaba con todo su esplendor se sentía el bochorno, a pesar de ellos seguíamos rumbo a conocer todo Chóchope un distrito en la que cuya capital transcurre a los alrededores del parque principal, facilitándonos un poco la búsqueda  de información, ya que encontrar a su población es muy rápido. Aunque no corren la misma suerte sus caseríos que se encuentran a 30 minutos o a más de lugar, una que otra inaccesible,  pero que al igual comprende gran parte de lo que es Chóchope.

En esta zona los apellidos como Castro y Centurión son muy comunes, y es que no pasa muy desapercibido para nosotros ya que el actual alcalde Cesar Castro Centurión se apellida así. Para suerte nuestra, pudimos encontrarlo en horas de trabajo, no en el centro de labores como nos esperábamos sino en su propio domicilio, aunque Chóchope tiene deficiencia en salud y agua, sino también la tiene con sus gobernantes, algunos lugareños tienen temor a calificar la gestión del alcalde y levantarse en protesta, esto debido a que gran parte es familia de dicho alcalde.

Chóchope poco a poco va quedando en el olvido y quedando atrás ante tantos avances tecnológicos que son muy imprescindibles para el desarrollo de una determinada población, el progreso de este distrito es una misión imposible, y que en gran culpa la tiene el Gobierno central por no ayudar a los “pueblos más alejados” del Perú; un calificativo muy ambiguo pero que no debería interpretarse así, ya que de estos pueblos es de su agricultura que muchas veces dependen las ahora llamadas “ciudades capitales”.

En cinco horas de recorrido por el lugar, nos sorprende haber obtenido información necesaria en cuanto a una problemática que no solo se vive en este lugar si no en los diferentes distritos más alejados de la ciudad, en donde la realidad parece hacerse de la vista gorda para las autoridades.

Aunque la llegada al lugar fue un poco fácil, al salir de allí era un poco más difícil tanto por la hora como por el lugar, al llegar al mismo paradero de motos del distrito, se nos pone al tanto que para regresar a la carretera sería un tanto peligroso, y que debíamos tomar una movilidad hacia Motupe, allí podríamos tomar cualquier carro de regreso a Chiclayo; en esos momentos en que las oscuridad empieza  a caer te preocupas y solo quieres estar camino a casa en una movilidad cualquiera, ninguna moto se dirigía hacia Motupe y los mismos mototaxistas saben que es una carrera en vano, ya que sería difícil regresar para ellos y más si no tienen pasajeros que paguen el traslado de retorno.

Por suerte un señor de avanzada edad, nos preguntó si nos dirigíamos a Motupe, nosotros ante esta pregunta, respondimos, ¡sí!, él nos dijo que también se dirigía hacia allá y que esperemos a un amigo suyo, ya que pronto pasaría en camioneta y lo llevaría hacia dicho lugar; confiados de aquél poblador esperamos y pasados unos 12 minutos a lo lejos se oía el sonido de un vehículo, este era el amigo de quien nos habló aquel anciano, hablamos con el chofer, y sin discusión alguna, pudimos subir a la movilidad. Nuevamente viajando,  pero de Chóchope a Motupe en la parte trasera de la camioneta, en esta íbamos de píe ya que se transportaba leche en unos cilindros que al parecer recién había sido ordeñada; llegamos hasta la entrada de Motupe, donde tuvimos que bajar y pensándolo bien, nos habíamos  ahorrado el  pasaje de regreso, con el agotamiento a flote empezamos a caminar un poco para poder tomar una mototaxi y esta nos llevase al paradero de Chiclayo.

El mototaxista nos dejó en un paradero en el cual había una cola enorme, donde se podía observar la incomodidad de algunos pasajeros por la falta de movilidades, este era el paradero de las combis, pero asombrados no había ninguna de ellas. Entonces mirándonos decidimos esperar y sumarnos a la larga cola con destino a la ciudad de Chiclayo

martes, 30 de septiembre de 2014

Una Frase para un comunicador

Todo el mundo necesita de vez en cuando un momento de reflexión y aprendizaje. Una de las tareas principales de cualquier comunicador es aprender con cada tarea nueva. Hé aquí la importancia de sentarse y reflexionar sobre las palabras que se emiten o la manera en la que realizan su trabajo. En el siguiente artículo se han seleccionado las que se consideran que son las mejores frases para comunicadores. Si nos hemos dejado alguna en el tintero, estaremos encantados de escuchar vuestras aportaciones e incluirlas.