Autores: Cruzalegui Jaramillo, Saublo - Herrera Zegarra, Jhon
Lambayeque – Chóchope / Crónica
Lambayeque – Chóchope / Crónica
Con un clima nublado,
pero con un calor desesperante, partimos de la Provincia de Chiclayo hacia el
pueblo de Chóchope. Uno de los distritos más pequeños ya que cuenta con solo
siete caseríos, pero que guarda, historia y tradición. Decidimos partir 12:30
p.m. desde la ciudad de Chiclayo y desde el único lugar más concurrido para
poder viajar a los distritos más alejados de Lambayeque, conocido así como “El
Paradero de los Pueblos”, es momento de abordar una minivan directo al lugar de
destino, el viaje tan solo nos tomará una hora y veinte minutos, pero con la
sensación del calor del medio día, solo esperas llegar lo más rápido posible. No
toda la culpa la tiene el calor, sino también los compañeros de junto, la cual,
a pocos minutos de partir, empezaron a votar sus ronquidos, llamando la
atención de los demás pasajeros que voltean a ver de donde provenían dichos
ruidos.
Ocupando los últimos
asientos de la minivan, sin tener idea del lugar al que nos dirigíamos, íbamos
preguntando a algunos pasajeros por donde quedaba Chóchope, nombre que se nos
hizo extraño pero aun así decidimos emprender un viaje hacia dicho lugar; una
jovencita muy amablemente nos dijo como podíamos llegar e incluso se ofreció
avisarnos donde teníamos que bajar para poder llegar a nuestro destino.
A lo largo de nuestro
camino, fuimos observando con mucho cuidado cada distrito que dejábamos atrás,
donde aún existen casas hechas de abobe, campos de sembrío por cada parte que
uno mire, agricultores y una gran variedad de lugares que se distinguen de
otros. Aunque ver todo el recorrido fue algo nunca experimentado, llegar al
punto de desembarque fue algo inesperado, nos dimos la gran sorpresa de la belleza natural que
guarda este lugar.
Una estatua de San Isidro
Labrador en la cima del cerro nos da la bienvenida, este es al santo que
recurren los agricultores de la zona cuando una cosecha les va mal o también para
agradecerle. Se celebra una misa cada que se empieza y termina una cosecha, es
aquí donde llegan algunos agricultores, uno que otro más devoto, pero que
recurre a él, para rendirle respeto y pedirle que esta temporada les vaya mejor
que la anterior.
Chóchope
al estar a
un desvío, primero se debe entrar por un poblado llamado Sonolipe,
aunque era
la primera vez que íbamos una mirada fija y con cierta extrañes se
posaba ante
nosotros, sentado bajo la sombra de un árbol, un poblador del lugar no
apartaba
la mirada a cada movimiento de nosotros. Sin tener idea decidimos
acercarnos y preguntar, si el lugar en donde nos encontrábamos era
Chóchope, una risa en su rostro se
dibujó al escuchar lo que decíamos como unos ignorantes de donde
estábamos, este
solo atino a responder que teníamos que tomar una moto y que ella nos
llevaría
en un trayecto de 15 minutos.
Encontrar una
mototaxi que nos llevara hacia la zona, nos tomó unos 10 minutos, pero
encontrar una, y más aun con un joven que no pasaba de los 16 años fue algo que
nos sorprendió, ¿Cómo un menor estaba conduciendo una movilidad?, fue la
interrogante que nos hicimos, pero fue algo que no nos atrevimos a preguntar,
por el simple hecho que no solo era el único menor que conducía dicho
transporte. Solo deducimos que era algo natural, que jóvenes busquen un ingreso
de la mejor manera, ya que estos no cuentan con los estudios necesarios que
muchas empresas requieren y que al verse sin trabajo recurren a lo más rentable
de la zona.
Conforme íbamos
avanzando a orillas del río, su imponente brillo y color cristalino se
desvanecía, nos dimos cuenta que la mayoría de su población se asea, lava sus utensilios
y da de beber a sus animales de esta agua, que muchas veces es utilizada por
los mismos pobladores para su consumo. Minutos más adelante el pitido de un
silbato y los motores de unas máquinas, nos impedían el paso hacia nuestro
destino, esperar ocasiono que el polvo se elevara y cubriera por completo la
mototaxi, esto debido a un pequeño derrumbe de la maquinaria pesada, al retirar
los escombros para la construcción de una pista de acceso, un silbato con un
sonido no melodioso, nos daba la orden de seguir adelante.
Última parada y aun
así seguíamos asombrados por el majestuoso lugar; llegados ya, el mototaxista
nos dejó en el parque principal de Chóchope, allí alrededor del parque, se
impone una iglesia de dos torres color naranja y sin que hubiera sol se reflejaba
muy bien entre las otras casas del lugar, una municipalidad no tan acogedora,
un almacén que en vez de cumplir su función servía como botadero, un centro
médico con un sistema y personal muy deplorable para abastecer a 7 caseríos con
lo que cuenta el distrito de Chóchope.
Aunque con tan poco
personal, no cuentan con un doctor, una enfermera titulada que hace de médico y
4 técnicos en prácticas hacen todo lo posible para lograr que todos los
pacientes sean atendidos. Chóchope no solo cuenta con una deficiencia en la
salud, sino también en algo importante como es el agua potable, a esto se suman
no contar con una red de comunicación tanto para emergencias, como para estar
en contaste comunicación con el exterior.
Sudorosos por el
clima, a pesar que el sol no brillaba con todo su esplendor se sentía el
bochorno, a pesar de ellos seguíamos rumbo a conocer todo Chóchope un distrito
en la que cuya capital transcurre a los alrededores del parque principal,
facilitándonos un poco la búsqueda de
información, ya que encontrar a su población es muy rápido. Aunque no corren la
misma suerte sus caseríos que se encuentran a 30 minutos o a más de lugar, una
que otra inaccesible, pero que al igual
comprende gran parte de lo que es Chóchope.
En esta zona los
apellidos como Castro y Centurión son muy comunes, y es que no pasa muy
desapercibido para nosotros ya que el actual alcalde Cesar Castro Centurión se
apellida así. Para suerte nuestra, pudimos encontrarlo en horas de trabajo, no
en el centro de labores como nos esperábamos sino en su propio domicilio,
aunque Chóchope tiene deficiencia en salud y agua, sino también la tiene con sus
gobernantes, algunos lugareños tienen temor a calificar la gestión del alcalde
y levantarse en protesta, esto debido a que gran parte es familia de dicho
alcalde.
Chóchope poco a poco
va quedando en el olvido y quedando atrás ante tantos avances tecnológicos que
son muy imprescindibles para el desarrollo de una determinada población, el
progreso de este distrito es una misión imposible, y que en gran culpa la tiene
el Gobierno central por no ayudar a los “pueblos más alejados” del Perú; un
calificativo muy ambiguo pero que no debería interpretarse así, ya que de estos
pueblos es de su agricultura que muchas veces dependen las ahora llamadas “ciudades
capitales”.
En cinco horas de
recorrido por el lugar, nos sorprende haber obtenido información necesaria en cuanto
a una problemática que no solo se vive en este lugar si no en los diferentes
distritos más alejados de la ciudad, en donde la realidad parece hacerse de la
vista gorda para las autoridades.
Aunque la llegada al
lugar fue un poco fácil, al salir de allí era un poco más difícil tanto por la
hora como por el lugar, al llegar al mismo paradero de motos del distrito, se
nos pone al tanto que para regresar a la carretera sería un tanto peligroso, y
que debíamos tomar una movilidad hacia Motupe, allí podríamos tomar cualquier
carro de regreso a Chiclayo; en esos momentos en que las oscuridad empieza a caer te preocupas y solo quieres estar
camino a casa en una movilidad cualquiera, ninguna moto se dirigía hacia Motupe
y los mismos mototaxistas saben que es una carrera en vano, ya que sería
difícil regresar para ellos y más si no tienen pasajeros que paguen el traslado
de retorno.
Por suerte un señor de
avanzada edad, nos preguntó si nos dirigíamos a Motupe, nosotros ante esta
pregunta, respondimos, ¡sí!, él nos dijo que también se dirigía hacia allá y
que esperemos a un amigo suyo, ya que pronto pasaría en camioneta y lo llevaría
hacia dicho lugar; confiados de aquél poblador esperamos y pasados unos 12
minutos a lo lejos se oía el sonido de un vehículo, este era el amigo de quien
nos habló aquel anciano, hablamos con el chofer, y sin discusión alguna, pudimos
subir a la movilidad. Nuevamente viajando,
pero de Chóchope a Motupe en la parte trasera de la camioneta, en esta
íbamos de píe ya que se transportaba leche en unos cilindros que al parecer recién
había sido ordeñada; llegamos hasta la entrada de Motupe, donde tuvimos que
bajar y pensándolo bien, nos habíamos
ahorrado el pasaje de regreso,
con el agotamiento a flote empezamos a caminar un poco para poder tomar una
mototaxi y esta nos llevase al paradero de Chiclayo.
El
mototaxista nos dejó en un paradero en el cual había una cola enorme, donde se
podía observar la incomodidad de algunos pasajeros por la falta de movilidades,
este era el paradero de las combis, pero asombrados no había ninguna de ellas.
Entonces mirándonos decidimos esperar y sumarnos a la larga cola con destino a la ciudad de Chiclayo

